Semana Vocacional
- 8 may
- 2 min de lectura
Como cada año, invitamos a nuestros estudiantes a vivir un tiempo especial: un tiempo de profundidad, de libertad, de autenticidad y de búsqueda. Así se desarrolló la Semana Vocacional, un espacio pensado con mucho cariño para cada uno de ellos, con el propósito de que pudieran descubrir los matices que Dios regala a su identidad y, de esta manera, construir una vida con sentido, una vida que aporte a los demás.
En esta oportunidad, los invitamos a volver a las raíces de su vida y de su vocación. Reflexionamos sobre la importancia de aquello que nos sostiene incluso en los momentos de dificultad, lo que nos nutre para crecer y aquello que nos da la fuerza para seguir adelante.
Durante la semana, los estudiantes tuvieron la oportunidad de preguntarse:
• ¿Qué es lo que los sostiene?
• ¿Qué es lo que los nutre?
• ¿Qué es lo que los ayuda a crecer?
Vivieron un camino de reflexión personal y de encuentro consigo mismos, con los demás y con Dios, que les permitió enraizarse más profundamente en la vida para dar fruto: un fruto capaz de ser compartido con quienes más lo necesitan.
Con apertura, alegría y disposición, participaron en cada una de las actividades propuestas, permitiéndose ser interpelados en lo más profundo de su ser y acogiendo el llamado de la vida y de Dios a vivir una vida con vocación.
En cada salón, un árbol acompañó el proceso de los estudiantes. Día tras día, fue llenándose con las experiencias, reflexiones y aprendizajes que fueron construyendo durante la semana. Este árbol se convirtió en un signo visible de su crecimiento y de todo aquello que fue naciendo en su interior.
Con gratitud, esperamos que esta Semana Vocacional haya sido una valiosa oportunidad para seguir descubriendo su vocación, fortalecer su identidad y abrirse con confianza a aquello para lo que están llamados.
































































